Las veladuras suelen aplicarse sobre colores claros - especialmente blanco o gris neutro - porque son los que mejor reflejan la luz. Al lado de estas partes, la pintura opaca parece retroceder, dando así al cuadro una calidad tridimensional.
Para ello, la pintura debe estar muy diluida con un medio adecuado, preferentemente uno que contenga cera de abejas. Es mejor no usar aceite de linaza para las veladuras, porque tiende a moverse después de aplicado.
El principal exponente de las veladuras fue, Turner. Solía comenzar una pintura aplicando un lavado de color disuelto en trementina sobre una base blanca. A continuación, dibujaba los principales contornos con un color neutro, como el Siena tostado o el ocre tostado. Las masas claras las hacía con impastos de blanco de plomo, y casi todo el resto de la pintura se completaba con veladuras de color, probablemente con un medio de resina y aceite.







